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Opinión29 ago 2026 · 6 min de lectura

Entremos en pánico (o no)

Spoiler: el pánico vende.

Juan José Alonso
Juan José AlonsoEscribe aquí cada dos semanas
Sam Altman and Bill Gates. Illustration generated with OpenAI.

Esta semana, Bill Gates y Sam Altman aparecieron en los titulares por sus comentarios de preocupación respecto a la IA. Gates cofundó Microsoft y preside la Fundación Gates; Altman cofundó y dirige OpenAI. Si leyeras solo los titulares, pensarías que algo malo pasó (o va a pasar).

Y bueno: el pánico vende.

Ninguno de los dos dijo que la IA está a punto de destruir la civilización. Los dos hicieron argumentos mucho más acotados, y las versiones acotadas son más interesantes.

¿Qué dijo realmente Sam Altman?

El jueves, Altman publicó un mensaje con tono urgente sobre ciberseguridad:

"este es un momento críticamente importante para la ciberdefensa con IA; no queda mucho tiempo para actuar."

Sam Altman hablando, a media frase, sobre un fondo rojo intenso
Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI. Foto: Calcalist.

Fuera de contexto suena como una cuenta regresiva. Lo que en verdad buscaba hacer era promover una nueva coalición de ciberdefensa respaldada por más de 100 empresas, entre ellas Google, Microsoft y Amazon.1

El argumento: los mismos modelos que le sirven a un investigador de seguridad para encontrar vulnerabilidades le sirven igual a un atacante, así que hay que reforzar las defensas antes de que eso se vuelva barato y masivo. Altman está diciendo, en el fondo, que la IA está cambiando la economía del cibercrimen, y rápido. Sigue siendo grave, pero de una forma mucho más "corriente".

¿Y Bill Gates?

A Gates le preocupa otra cosa.

Bill Gates gesticulando con la mano abierta mientras habla, sobre un fondo azul
Bill Gates, cofundador de Microsoft y presidente de la Fundación Gates.

Durante décadas, la respuesta al "miedo al desempleo tecnológico" ha sido que "esto ya lo vimos antes": la maquinaria agrícola, las fábricas, los computadores, y aún así aparecieron oficios nuevos.

Gates ya no lo tiene tan claro.2 En un ensayo de varias páginas publicado esta semana, advirtió que "muchos empleos desaparecerán para siempre", y sostuvo que los gobiernos no se están preparando.3 Las oleadas anteriores de automatización reemplazaron formas de trabajo, pero dejaron intacto algo escaso y humano: nuestra capacidad de pensar. La IA también compite con eso.

Su ensayo no es una manifestación contra la IA; sigue siendo optimista sobre la salud, la educación, y la investigación. Dice que una oportunidad enorme y una disrupción enorme conviven. Y creo que tiene razón.

La razón para prestar atención

El pánico no es la respuesta correcta. La atención sí, porque esta tecnología ya está cambiando cómo trabajamos, cómo aprendemos, y cómo pensamos.

A principios de este año, el profesor de economía de Brown University, Roberto Serrano, hizo algo que no había hecho durante las dos décadas que ha estado dictando su curso: mandó un examen parcial para la casa. El promedio fue 96%. Históricamente, los exámenes parciales de ese curso se movían entre 65% y 80%, y esta vez lo había hecho más difícil a propósito.4

Él y su equipo empezaron a sospechar. Al pasar la prueba por ChatGPT, aparecieron respuestas muy parecidas a los caminos poco habituales que habían tomado muchos estudiantes.5 A raíz de eso, Serrano devolvió el examen final al formato presencial. Dieciocho estudiantes se retiraron del curso, y otros nueve no se presentaron. El promedio de ese examen final fue 48,6%, el más bajo que había registrado en su vida.6

Notas del parcial y del examen final en el curso ECON 1170 de Roberto Serrano
Notas del parcial y del examen final de los 59 estudiantes que rindieron ambos. Fuente: Roberto Serrano / Inside Higher Ed, vía Datawrapper.6

Esto no fue un experimento controlado: eran pruebas distintas y no hay evidencia de que ningún estudiante en particular haya usado IA. Lo que sí muestra, de forma brutal, es el problema en el que quedaron atrapados los profesores. Cuando la IA puede resolver la tarea evaluada, una nota alta deja de ser prueba de que alguien aprendió. Lo he vivido personalmente, y créeme: nadie tiene idea de qué hacer al respecto.

Lo que más me preocupa

Lo que más me preocupa de la IA es más aburrido que "robots rebeldes" o el desempleo masivo, sino que dejemos de ejercitar capacidades cuando delegarlas deja de costar esfuerzo. Escribir un correo, resumir un artículo, recordar un dato, decidir qué pensamos realmente.

Mucho se habla de que estamos sufriendo una "atrofia cognitiva" a escala social; si bien no creo que tengamos la evidencia todavía, igual es lo que más me preocupa. Uso IA todo el tiempo, y no puedo dejar de preguntarme si la estoy usando para extender mi pensamiento o para evitarlo.

También hay reportes clínicos de casos en que los chatbots refuerzan creencias delirantes en usuarios vulnerables. La evidencia ahí es más débil, pero vale la pena mirarla.7

La oportunidad es real

Nada de esto me deja pesimista. La misma tecnología capaz de hacer un "cortocircuito" en la educación puede entregársela a gente que nunca la tuvo: un tutor que explica una misma idea de diez maneras, se adapta a un solo estudiante y no se queda sin horas. En el trabajo absorbe la documentación y la digitación que nadie va a echar de menos; en salud reparte conocimiento que todavía escasea.

No delegues el pensamiento

Podemos reconocer que esta es una tecnología extraordinariamente poderosa sin tratar cada advertencia como que "nos vamos a convertir en Terminator", y también podemos nombrar los daños reales sin fingir que borran los beneficios.

Filas de mujeres en escritorios trabajando con calculadoras mecánicas en una oficina de los años cincuenta
Mujeres calculando a mano con calculadoras mecánicas, cuando "computadora" era un oficio y no una máquina. Foto: NASA.

Así que: automatiza el trabajo en el que nadie debería desperdiciar su tiempo, y deja que te ayude a enseñar y a crear. Y piénsalo dos veces antes de delegar el pensamiento mismo.

Footnotes

  1. Reuters, "Major tech companies call for defensive surge to defeat AI-driven hacks", 27 de agosto de 2026.

  2. O está tratando de frenar la carrera de la IA mientras Microsoft se queda atrás. Es broma.

  3. Financial Times, "Bill Gates calls for 'human reserved' jobs to protect labour force from AI", 26 de agosto de 2026. Ver también el ensayo original de Gates, "The turbulent AI era is here. The choices we make now are critical".

  4. En escala chilena de 1,0 a 7,0 con 60% de exigencia: ese 96% es un 6,7; el rango histórico de 65% a 80% va de un 4,4 a un 5,5; y el 48,6% del examen final es un 3,4. Mal.

  5. Que es lo mejor que se puede hacer, porque los detectores de IA no funcionan: OpenAI dio de baja su propio clasificador seis meses después de lanzarlo por su mala precisión. Las marcas de agua prometen más, porque marcan el texto al generarlo en vez de adivinar después. SynthID, de Google DeepMind, ya lo hace, y quiero escribir sobre eso como corresponde.

  6. Emma Whitford, Inside Higher Ed, "Brown Professor Suspects Majority of His Class Used AI to Cheat", 8 de julio de 2026.

  7. BMC Psychiatry, "A case of first-episode psychosis following intensive engagement with an AI chatbot", 2026.

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